La vida en la Misión
Reseña
Cheli Aceves Casillas
IMIS / Rep. de Guinea, África
Dejar familia, amigos, casa, país y todo lo que de bueno se contiene tan solo por hacer la voluntad de Dios llena en plenitud y es causa de una explosión de alegría y de fuerza que solo se puede entender por la fe. Claro que cuesta pero todo lo que vale la pena cuesta, y no poco!
Ciertamente me regresé relativamente sola, sin embargo, durante el trayecto de mi regreso a la misión me encontré con tanta gente, con ángeles de la guarda, con la mano providente de Dios, con la presencia viva de Cristo en cada persona que ha estado a mi lado, en los amigos, en los vecinos, en la comunidad cristiana, en el recién llegado obispo a la diócesis de Kankan, en fin, les comparto que jamás me he sentido sola. La presencia constante de Dios Trino y Uno en los momentos de soledad y la mano amiga de Nuestra Santísima Madre Maria a cada instante, hacen de esta nueva etapa en la misión quienes le dan sentido a mi vocación. La soledad relativa me hace pensar en lo importante de mi vocación que es el dar testimonio verdadero de un Cristo que siempre esta con Su Padre y que cualquier cosa que realice no es sino la oportunidad para hablar de El.
No me han faltado pruebas que me invitan a la confianza plena a la Voluntad de Dios, fue algo fuerte regresar a Guinea y encontrar edificios y casas destruidas, el saber que no hubo el apoyo para pagar salarios a los trabajadores y que a pesar de todo, ellos seguían en sus puestos de trabajo con la esperanza siempre puesta de que sus patronas regresarían y pronto. Me dolió mucho no haber estado presente en los momentos de dificultad del país, y que, quienes nos conocen expresaron la falta que les hicimos, en cambio otros, el que Dios nos había cuidado.
Darme cuenta que la comunidad cristiana de Guinea rechaza a sus pastores abiertamente pero la gracia de Dios esta ahí donde su obispo humildemente y con toda autoridad nos invita a la unidad con la Iglesia universal, con el Papa Benedicto XVI. El poder encontrarme con nuestro recién llegado obispo Monseñor Emmanuel Félémou, quien después de expresar que nos esperaba me invitó a la comunicación, a la unidad, a la confianza y a la colaboración mutua.
Me dolió no haber estado presente para la consagración de nuestro obispo, no haber estado presente en el bautizo de nuestros catecúmenos, no haber estado en las confirmaciones tan esperadas desde hace algunos años, no haber estado en tantos eventos parroquiales y diocesanos. Sin embargo, el Señor, me hizo o mejor dicho, nos hizo un gran regalo, signo de Su alianza para con nosotros IMIS, ya que, precisamente el pasado domingo 10, día de Corpus Christi (en Guinea), por primera vez se hace la procesión del Santísimo por las calles de la ciudad, El quiso venir y permanecer por un buen momento en el Centro de la Fraternidad, nuestro centro de trabajo, pues fue ahí donde se eligió como segunda estación para Su adoración. Esto lo comparto con gran alegría pues así nos unimos en la celebración del 25 aniversario de nuestros queridísimos cofundadores y creo enormemente que, El quiso así bendecir nuestra labor en esta diócesis de Kankan.
Tuve la oportunidad a mi regreso detener un encuentro de las congregaciones y misioneros que trabajamos en esta diócesis en torno al obispo, fue un compartir como en familia, como en amigos que no solo se quieren conocer mas, sino que quieren planear juntos, que comparten sus vidas y proyectos además de cómo vamos a crecer más en el amor a Dios.
Llegadas las 3 semanas estuve de regreso a la capital para recibir a Wendy un viaje rápido pues ya se esperaba su regreso para poder hacer la reapertura del centro, y así continuar las actividades ordinarias.
Y como ya sabemos cualquier cosa se puede esperar en este país, ahora las comunicaciones son más difíciles, hay telefonos pero no fucionan, hay internet pero no funcionan, hay correo pero no funciona, en fin asi que por masintentos que hicimos de comunicarnos para México no pudimos y eso me ayudo a nunca olvidar que es el país de la paciencia.
Una gran alegría fue el encuentro con el anterior obispo monseñor Coulibaly quien amablemente nos invito a cenar y después de la cena, me invito a pasar a su oficina para expresarme con sencillez y agradecimiento al IMIS por lo mucho que crecimos juntos, él como obispo desde su nombramiento como tal y nosotros como instituto que se establecía en su primera diócesis, recordó con cariño cada miembro del instituto que ha servido en Guinea desde el inicio de ésta misión, y al final, concluyó ofreciéndonos su casa a todos los miembros que vengan pues quiere así acogernos como él fue acogido en México en su visita. Recordó de manera especial a Marilí nuestra anterior directora por todos los detalles que ella tuvo en México y como directora en su momento y presencia en la diócesis de Kankan.
Aquí por supuesto las enfermedades están al día y bueno no era de faltar algún detalle para probar mi paciencia y entrega, pues de repente me salieron unos granos llamados furúnculos, uno en el ojo y el otro bajo el brazo, (eso no afecto de ninguna manera mi belleza física, ja,ja,ja!!!) además de una gripe tremenda , pero gracias a Dios, no son cosas de gravedad ahora me encuentro sana y salva, con alegría.
Justo el día de San Juan vivimos una celebración especial, el bautizo de 36 niños y adolescentes además de su primera comunión en la que se agregaron otros 18 adolescentes más; celebración rica en gracias y gozos.
Algo delicado, hablándose de testimonio, que hemos vivido, ha sido que nuestro perro guardián se salía de la casa para matar a los pollos de la casa de la vecina, esto nos trajo problemas tanto que la misma vecina vino y aún cuando estaba un tanto enojada dijo que no nos cobraría puesto que somos vecinos además que las personas y la amistad valen más que los pollos, pero eso si!, nos advirtió que la próxima, es decir la cuarta vez, lo pagaríamos; así que, el perro no se tardo mucho en hacerlo por ultima vez ya que tuvimos que pagar pero además regalar el perro muy lejos de la casa, y como la vecina nos prometió conseguirnos otro, llegó el día de san Pedro y san Pablo quienes después de haber llorado mucho como es de costumbre, pues llovió bastante ese día, nos mandó la vecina una cachorrita a quien le pusimos el nombre de “la vieja”, así cuando salimos de casa o cuando llegamos, tenemos a quien gritarle: “ya llegué vieja.. ya me voy vieja…”. Finalmente surgió una nueva amistad y una nueva oportunidad de anunciar a Cristo a nuestra hermana musulmana-
Estas son solo algunas de las anécdotas, como verán aquí la vida no es nada aburrida, al contrario es emocionante, fascinante y una aventura que vale la pena pasar tan solo por anunciar a Cristo.
Para esta misión se esperan muchos signos para su continuación, ya se están dando algunos, como lo es su gente, la acogida de la Iglesia, la esperanza que el país podrá desarrollarse sin complicaciones, algunos apoyos económicos y puedo decir que estoy convencida que la presencia del IMIS en este lugar es tan solo por Voluntad de Dios y no dejo de orar insistentemente pues aun queda el gran signo esperado, el aumento de vocaciones misioneras laicales para este país y tantos otros que están esperando el anuncio de la Buena Nueva que transforma la vida de todo ser humano.
Quiero agradecer el apoyo a todos ustedes quienes con su ayuda fue posible regresar a la misión, ayuda tanto financiera como moral y espiritual, quisiera mencionar sus nombres pero temo omitir a alguien, solo sepan que trabajamos juntos pues yo solo soy un obrero del Señor que para llevar la Buena Nueva también necesita de puentes para llegar al otro lado donde el Espíritu Santo ha puesto ya la semilla del verbo, sigan orando para que sea un obrero efectivo, un instrumento fiel de Cristo para el anuncio urgente de dar a conocer el Amor de Dios que ya esta en medio de nosotros. Que Dios los bendiga. Con cariño.
Con María, discípula y misionera de Cristo.
Cheli Aceves Casillas / IMIS / Rep. de Guinea, África

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